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Plasma sanguíneo: materia prima con poder curativo

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Plasma sanguíneo: materia prima con poder curativo

Redacción

¿Es posible curarse de la COVID-19 con anticuerpos del plasma sanguíneo de personas que han superado la enfermedad? Esta pregunta aún no ha obtenido una respuesta concluyente. Sin embargo, en muchas otras enfermedades, los componentes del plasma suelen ser una parte preciada e imprescindible de la terapia, y para su procesamiento hacen falta los Gases for Life.

Quien haya superado una enfermedad infecciosa posee anticuerpos contra los patógenos en su plasma sanguíneo. Si se aíslan del plasma, en algunos casos pueden ayudar a los enfermos agudos de la misma enfermedad a vencerla. Actualmente hay muchos estudios que analizan si esto también funciona para la COVID-19. Otros componentes del plasma forman parte desde hace muchos años del repertorio básico de la medicina, como, por ejemplo, en el caso de las enfermedades autoinmunes, la hemofilia, los trastornos de la coagulación de la sangre o en las unidades de cuidados intensivos. Este líquido amarillento constituye algo más de la mitad de la sangre humana. Se trata de lo que queda después de retirar los glóbulos blancos y rojos y las plaquetas. El plasma sanguíneo se compone sobre todo de agua, un 7 % de proteínas vitales como la albúmina, el fibrinógeno y las inmunoglobulinas, y un 1 % de otras sustancias. Las proteínas del plasma tienen una importancia decisiva para numerosas funciones corporales. La albúmina contribuye a mantener el equilibrio líquido en la sangre, y el fibrinógeno, por su parte, permite la coagulación. Las inmunoglobulinas, término especializado que designa a los anticuerpos, provocan reacciones del sistema inmunitario vitales para la supervivencia. Un accidente con gran pérdida de sangre o determinadas enfermedades pueden ocasionar carencias de proteínas del plasma. En estos casos, se emplean sustancias obtenidas del plasma (productos médicos derivados del plasma) para compensar las carencias. Los productos se fabrican a escala industrial en empresas especializadas. El plasma utilizado como materia prima procede de donaciones, que se realizan de forma parecida a una donación de sangre, solo que se separan los glóbulos y las plaquetas y se inyectan de nuevo al donante. Los productos médicos derivados del plasma se agrupan en tres categorías, que corresponden a los diferentes tipos de proteínas del plasma: inmunoglobulina, albúmina y fibrinógeno.

Nitrógeno para liofilización e inertización En muchos procesos de fabricación de medicamentos obtenidos del plasma se necesita nitrógeno y dióxido de carbono. Mediante la liofilización se obtiene plasma desecado: primero se congela el plasma con nitrógeno líquido a –196 °C, y, a continuación, se extrae el agua por evaporación al vacío. En el vacío, se pasa directamente de estado sólido a gaseoso a temperaturas bajas. Por eso, este método de deshidratación es especialmente adecuado para sustancias sensibles a la temperatura como los componentes de la sangre. Se protege a las proteínas y se conservan sus propiedades bioquímicas, su estabilidad y sus estructuras moleculares. Otra ventaja es que el nitrógeno líquido tiene una capacidad de enfriamiento considerablemente mayor que los refrigerantes convencionales en el circuito de refrigeración. Es respetuoso con el medioambiente y mejora el rendimiento del proceso. El plasma, como muchos otros productos, es sensible al oxígeno. A causa de la oxidación, algunos componentes importantes resultarían perjudicados e inutilizados. El nitrógeno gaseoso se emplea para obtener una atmósfera inerte en diferentes pasos del proceso e impedir con ello reacciones químicas indeseadas. Este gas reemplaza, por ejemplo, el oxígeno del aire de la parte superior de las botellas de vidrio en las que se conserva el plasma desecado.

Las aguas residuales obtenidas de la limpieza de las instalaciones de producción pueden neutralizarse de forma segura y económica con el proceso Neutrabox, respetuoso con el medioambiente. En este proceso se utiliza dióxido de carbono.

Dióxido de carbono para el tratamiento de aguas residuales A continuación, las aguas residuales procedentes de la limpieza de las instalaciones de producción pueden tratarse con el proceso Neutrabox de Messer. Esta tecnología respetuosa con el medioambiente aprovecha el dióxido de carbono para neutralizar de forma segura y económica las aguas residuales alcalinas. El gas se introduce directamente en las aguas residuales para bajar su pH. Así, se suprime el almacenamiento y manipulación de ácidos peligrosos que se utilizan para este proceso. El CO₂ también impide la acidificación y la salinización del agua. El propio gas se obtiene como producto residual en diferentes procesos de la industria química (amoniaco, fertilizantes, etanol) y se recupera ahí.

Plasma sanguíneo: diversidad fundamental para la vida El plasma sanguíneo constituye el 55 % de la sangre de las personas. El 92 % del plasma sanguíneo es agua, el 7 %, proteínas vitales como la albúmina, el fibrinógeno y la inmunoglobulina, y el 1 %, otras sustancias, tales como sales minerales, azúcares, grasas, hormonas y vitaminas. Además, el plasma también se encarga de transportar sustancias de desecho resultantes del metabolismo a los órganos «limpiadores», como el hígado y los riñones, a través de la sangre. Los componentes del plasma llevan a cabo funciones de importancia vital:

Las inmunoglobulinas (anticuerpos) interceptan los virus y bacterias que han entrado a nuestro organismo y los desactivan. La albúmina ayuda a transportar sustancias insolubles en agua y evita la salida de agua al espacio intercelular. El fibrinógeno es necesario para la coagulación de la sangre.

  • Los iones de minerales como el socio, el potasio, el calcio y el cloro regulan, entre otras cosas, el balance electrolítico.
  • Los nutrientes (azúcares, grasas) proporcionan energía a las células del organismo.
  • Las hormonas controlan importantes funciones corporales como sustancias transmisoras.